La temporada oficial de este 2020 inició como finalizó el año pasado. Con el “Ciclón” dominando nuestra disciplina. ¿Qué si el trabajo se hace bien desde afuera lo resultados deportivos llegan? En Boedo las muestras están a la vista. En una gran apuesta y con la jerarquía de sus jugadores, estos últimos tiempos los colores azulgrana son los que comandan en Argentina. Si bien la temporada pasada sufrieron ante la temporal salida del que era su entrenador, Facundo Ruscica, el creer y no darse por vencidos los ha hecho levantarse. Y tal vez, mucho tenga que ver en lo que expresa su capitán, Damian Stazzone: “Nos acostumbramos a querer ganar”. En la unión y el compromiso, se han encontrado con el deporte y sus fanáticos rendidos a sus pies.
Si bien el domingo no arrancó de la mejor manera para ellos, supieron cómo revertirlo. Los de Mataderos tomaron la ventaja a través de un tiro libre ejecutado por Lucho González, y con complicidad de una floja reacción de Brian Steccato, el 1-0 a los siete de la primera parte reflejaba lo hecho hasta el momento. El “Torito” salió a jugarle de igual a igual y esto empañaba un poco el juego del rival. Luego, el “Ninja” remendaría su desatención y evitaría varias situaciones, al igual que Pacheco, se pondrían en el lugar de protagonistas al agigantarse debajo de los tres palos.
Ya en el complemento, el “Ciclón” sacaría a relucir toda su jerarquía y excelente nivel demostrado en todo el certamen. El colombiano Jorge Cuervo marcaría la igualdad tempranamente para no pasar sobresaltos. Enseguida, el otro cafetero, Felipe Echavarría anotaría un golazo tras un notable pase de su compatriota, que el “Churro” culminaría picándola. Luego de eso, las emociones no frenaron. “Chichón” Brizuela vio la tarjeta roja, Lucho González tuvo el empate pero se estrelló en el palo, y un minuto más tarde Tomas Pescio se encargaba de poner el 3-1, sin dejar de mencionar el jugadón de Dylan Vargas.
A siete del final, los de Mataderos no perdían esperanzas: Gonzalo Alarcón sacó un zapatazo que se clavó en el ángulo y todo aparentaba a tener un cierre extraordinario. Sin embargo, ya con Chicago jugado en arquero-jugador, el “Ninja” Steccato atrapó un flojo remate y de media volea, y de arco a arco, convertía el 4-2 para desatar toda una euforia y calmar las aguas.
Para sellar el campeonato, el “Churro” Echavarría, la figura de la final, pondría el 5-2 a diez segundo de la culminación y la historia estaba escrita. San Lorenzo se consagró nuevamente, en este caso abriendo el calendario oficial AFA 2020, y sumó a sus vitrinas otro trofeo, que hasta el momento le venía siendo esquivo. Así, los de Boedo alcanzan seis finales ganadas sobre seis jugadas desde 2018 hasta hoy (Copa Argentina ‘18, Torneo ’18, Superfinal ’18, Torneo ’19, LNFA ’19 y Supercopa ’20) y demuestran todo su dominio en territorio nacional. Ahora irán en busca de la gloria eterna, que será la próxima Copa Libertadores.
Periodista especializado en futsal.


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