En un año atípico donde se jugaron menos cantidad de partidos, con un tiempo muy reducido y apretado, los entrenamientos debieron modificarse y adaptándose a la situación. Si bien la mejoría no fue tan notoria estrictamente en el juego, si se vio en el compromiso y dedicación de cada uno y una de los y las integrantes de los planteles. La cuarentena, de cierta manera, dejó reflejado cómo se trabaja ante la adversidad.
Desde la Primera B masculina hasta la Primera A femenina, todos los duelos que definían un título llegaron hasta los cincuenta minutos, jugándose el tiempo suplementario y terminaron yendo a los penales. Hasta, incluso, en algún caso, terminando 0-0 el resultado del tiempo regular. ¿Marca una baja en el nivel por no haber anotado goles? Probablemente, no. Si bien para el espectáculo es poco atractivo, se ha visto que son muchos más los planteles que pueden competir a un alto rendimiento. En este tipo de instancias es de esperarse encuentros cerrados, de pocos goles, sabiendo que ninguno quiere ceder ni un milímetro y se estudian mucho dentro del 40×20. La muestra clara está a lo largo de la competencia donde vimos duelos muy cambiantes y con goles por doquier, sumado a la gran intensidad que se hizo presente siempre.
Por otro lado, también hay que mencionar que ninguno de los torneos que se disputó contaba con descensos debido a la pandemia del Covid-19. ¿Pudo haber sido esto positivo para nuestro futsal? Sin dudas que muchos lo aprovecharon. Dándole lugar a los más chicos y entendiendo que podía ser un año para especular poco, fueron muchos los clubes que decidieron apostar por incluir juveniles entre sus convocados y darle la posibilidad de que empiecen a foguearse en la primera división. De alguna u otra manera, también las lesiones llevaron a eso. Por su parte los más chicos demostraron unas ganas inmejorables de querer ganarse su lugar.
La realidad marca lo cerrado que fueron las finales, con una salvedad en el partido entre Newell’s e Independiente, en la que se abrió el marcador y la “Lepra” logró igualarlo, pero deja a la vista la paridad que existe entre estos equipos que llegan a estas instancias. Desde el minuto uno decimos que en este tipo de torneos, en donde se define a un solo encuentro, todo puede pasar. Y lo cambiante que fueron los mismos atrapa a cualquier simpatizante.
Porque no hubo un claro dominador, sino que según la situación que atravesara el juego, las virtudes de cada uno y una eran aprovechadas.
¡Felicitaciones Boca, Ferro y Newell’s. Felicitaciones campeones/as!


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