Martin Varela es actual jugador de la divisional de veteranos de Nueva Aurora, club donde dio sus últimos pasos y se retiró al finalizar la temporada 2019. Durante su extensa carrera, el poste pasó por otros clubes como Sirio, Servando Bayo, Universidad Nacional De Rosario y Rosario Central.
“Empecé a jugar cuando estaba en tercero, cuarto de la secundaria, en el año 1983 aproximadamente”, declaró Varela sobre sus comienzos en la disciplina. De esta forma, el jugador redondea mas de 30 años de vínculo con el futsal rosarino.
Sobre las diferencias del deporte cuando lo practicó en su juventud, declaró: “Antes tenía una dinámica diferente, lo que jugamos nosotros era un juego que se trabajaba mucho desde la construcción colectiva, mucha sincronización y jugar con el espacio. Hoy el deporte apuesta más al desequilibrio individual, no sé si es un cambio para bien o para mal, es distinto. Algunos dicen que antes el juego era menos dinámico y por lo tanto más aburrido, quizás para el espectáculo. A mí siempre me apasionó por lo que no podría decir que era aburrido”.
Varela remarcó que en la actualidad existe una evolución, tanto de los jugadores como de los cuerpos técnicos, que han mejorado a partir de la constante preparación y capacitación. Sobre los aspectos a mejorar del futsal en la ciudad, recalcó que los principales puntos tienen que ver con cuestiones dirigenciales y organizativas. “Es necesario generar nuevos dirigentes, abrir espacios para que haya más gente que se involucre y participe”, afirmó.

Respecto al equipo actual que conforma en Nueva Aurora y cómo viven el deporte, Martin aseguró: “Hoy el equipo que se conformó en esta etapa de veteranos de Aurora, tiene jugadores de casi tantos años como yo y esto te demuestra que el futsal genera una gran pasión por hacerlo y uno lo incorpora como parte de su vida. Ninguno de nosotros podría pensar nuestra vida sin el deporte, ojalá esto lo podamos transmitir a las nuevas generaciones”.
Por último, sobre su continuidad en la disciplina, Varela reflexionó: “He pensado muchas veces en dejarlo, y nunca encontré una alternativa que me genere este impulso de querer ir a jugar, no he tenido otra actividad que me genere ese movimiento y esas ganas”.
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